La idea central del proyecto es la creación de un complejo sistema vial cuya arteria principal recorre el eje norte-sur; a ambos lados de éste se disponen las zonas residenciales articuladas en supermanzanas. Perpendiculares a esta directriz se cruzan numerosas vías de penetración perfectamente diseñadas donde se sitúan los centros de recreo. El eje este-oeste, más corto que el anterior, es de marcado carácter representativo. En el vértice del triángulo está situada la plaza de los Tres Poderes, centro neurálgico de la vida política. Esta idea urbanística parte del concepto de ciudad ideal propuesta por Le Corbusier y desarrollada en la Carta de Atenas en 1933, que dividía la ciudad en cuatro zonas destinadas a las diferentes actividades sociales: vivienda, ocio, desplazamiento y trabajo. Brasilia es una ciudad que surgió de la utopía de los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM) y que pudo llevarse a cabo gracias a la mentalidad progresista de unos gobernantes que apostaron por la modernidad. Al margen de los problemas antes descritos, su planificación es el fruto de un programa político que demandaba más una ciudad capital que una ciudad vital, es decir, que requería un alto grado de monumentalidad. En este sentido, cumple perfectamente con el programa previsto, no sólo por su original planteamiento, sino también por la belleza plástica de sus edificios, obra de los más insignes arquitectos brasileños.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
LUCIO COSTA
La idea central del proyecto es la creación de un complejo sistema vial cuya arteria principal recorre el eje norte-sur; a ambos lados de éste se disponen las zonas residenciales articuladas en supermanzanas. Perpendiculares a esta directriz se cruzan numerosas vías de penetración perfectamente diseñadas donde se sitúan los centros de recreo. El eje este-oeste, más corto que el anterior, es de marcado carácter representativo. En el vértice del triángulo está situada la plaza de los Tres Poderes, centro neurálgico de la vida política. Esta idea urbanística parte del concepto de ciudad ideal propuesta por Le Corbusier y desarrollada en la Carta de Atenas en 1933, que dividía la ciudad en cuatro zonas destinadas a las diferentes actividades sociales: vivienda, ocio, desplazamiento y trabajo. Brasilia es una ciudad que surgió de la utopía de los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM) y que pudo llevarse a cabo gracias a la mentalidad progresista de unos gobernantes que apostaron por la modernidad. Al margen de los problemas antes descritos, su planificación es el fruto de un programa político que demandaba más una ciudad capital que una ciudad vital, es decir, que requería un alto grado de monumentalidad. En este sentido, cumple perfectamente con el programa previsto, no sólo por su original planteamiento, sino también por la belleza plástica de sus edificios, obra de los más insignes arquitectos brasileños.
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